Clasificación: Entidad vinculada a Dominio
Procedencia: Archivos sellados de Candlekeep
Estado: Observación indirecta únicamente
“Algunos nombres no invocan poder.
Invocan recuerdo.”
— Advertencia del Concilio de Custodios
Los registros coinciden en que Barovia no siempre fue un dominio aislado.
Hubo un tiempo —mal fechado y peor recordado—
en el que su Señor caminaba bajo el mismo cielo que otros mortales.
Fue un guerrero.
Un conquistador.
Un hombre moldeado por la guerra, la pérdida y la certeza de que el mundo le debía algo.
Los textos discrepan en los detalles,
pero convergen en una verdad inquietante:
su tragedia no fue la muerte, sino la negación de ella.
Naturaleza del vínculo
A diferencia de otras entidades poderosas,
el Señor de Barovia no gobierna por decreto ni por adoración.
Gobierna porque el dominio responde.
El castillo, la niebla, incluso el flujo irregular del tiempo,
parecen alinearse con su estado emocional.
Cuando recuerda, el valle sufre.
Cuando anhela, el dominio se contrae.
Cuando se enfurece… la historia se repite.
Anotación del Custodio:
“No controla Barovia.
Barovia lo refleja.”
Sobre su inmortalidad
Los textos evitan clasificar su condición como simple no-muerte.
No se trata únicamente de un cuerpo que rehúsa caer.
Se teoriza que su existencia está atada a una narrativa inconclusa:
una promesa rota,
un amor malinterpretado,
una elección que jamás aceptó como definitiva.
Mientras esa historia no concluya,
el Weave parece incapaz de imponer un final.
Nota marginal:
“No vive porque no pueda morir.
Vive porque no acepta haber perdido.”
Relación con los habitantes
A diferencia de otros tiranos,
el Señor de Barovia no necesita vigilancia constante.
Los habitantes del valle han internalizado su presencia.
Le temen, le respetan, o simplemente le aceptan como parte del paisaje.
Algunos incluso justifican su existencia:
“Siempre ha estado ahí.”
“Así son las cosas.”
“Al menos hay orden.”
Observación inquietante:
“Cuando la desesperanza se vuelve costumbre,
la tiranía deja de necesitar fuerza.”
Advertencia a viajeros
Quienes llaman su atención rara vez lo hacen por desafío.
Suelen hacerlo por similitud.
El dominio parece atraer a aquellos que cargan con:
-
culpas no resueltas,
-
amores imposibles,
-
o la secreta convicción de que el mundo les arrebató algo injustamente.
Última anotación:
“No te busca porque seas fuerte.
Te reconoce porque eres igual.”
Conclusión del Archivo
El Señor de Barovia no es el origen del dominio,
pero se ha convertido en su ancla.
Mientras permanezca,
Barovia seguirá existiendo como un ciclo cerrado,
una historia que se niega a avanzar
y un recordatorio de que el mayor castigo
no siempre es la muerte.
Nota final, sellada:
“Algunas prisiones se construyen desde dentro.”








