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  • Registro 5 — El Señor que se Negó a Morir

    Registro 5 — El Señor que se Negó a Morir

    Clasificación: Entidad vinculada a Dominio
    Procedencia: Archivos sellados de Candlekeep
    Estado: Observación indirecta únicamente

    “Algunos nombres no invocan poder.
    Invocan recuerdo.”
    — Advertencia del Concilio de Custodios

    Los registros coinciden en que Barovia no siempre fue un dominio aislado.
    Hubo un tiempo —mal fechado y peor recordado—
    en el que su Señor caminaba bajo el mismo cielo que otros mortales.

    Fue un guerrero.
    Un conquistador.
    Un hombre moldeado por la guerra, la pérdida y la certeza de que el mundo le debía algo.

    Los textos discrepan en los detalles,
    pero convergen en una verdad inquietante:
    su tragedia no fue la muerte, sino la negación de ella.

    Naturaleza del vínculo

    A diferencia de otras entidades poderosas,
    el Señor de Barovia no gobierna por decreto ni por adoración.

    Gobierna porque el dominio responde.

    El castillo, la niebla, incluso el flujo irregular del tiempo,
    parecen alinearse con su estado emocional.
    Cuando recuerda, el valle sufre.
    Cuando anhela, el dominio se contrae.
    Cuando se enfurece… la historia se repite.

    Anotación del Custodio:
    “No controla Barovia.
    Barovia lo refleja.”

    Sobre su inmortalidad

    Los textos evitan clasificar su condición como simple no-muerte.
    No se trata únicamente de un cuerpo que rehúsa caer.

    Se teoriza que su existencia está atada a una narrativa inconclusa:
    una promesa rota,
    un amor malinterpretado,
    una elección que jamás aceptó como definitiva.

    Mientras esa historia no concluya,
    el Weave parece incapaz de imponer un final.

    Nota marginal:
    “No vive porque no pueda morir.
    Vive porque no acepta haber perdido.”

    Relación con los habitantes

    A diferencia de otros tiranos,
    el Señor de Barovia no necesita vigilancia constante.

    Los habitantes del valle han internalizado su presencia.
    Le temen, le respetan, o simplemente le aceptan como parte del paisaje.

    Algunos incluso justifican su existencia:
    “Siempre ha estado ahí.”
    “Así son las cosas.”
    “Al menos hay orden.”

    Observación inquietante:
    “Cuando la desesperanza se vuelve costumbre,
    la tiranía deja de necesitar fuerza.”

    Advertencia a viajeros

    Quienes llaman su atención rara vez lo hacen por desafío.
    Suelen hacerlo por similitud.

    El dominio parece atraer a aquellos que cargan con:

    • culpas no resueltas,

    • amores imposibles,

    • o la secreta convicción de que el mundo les arrebató algo injustamente.

    Última anotación:
    “No te busca porque seas fuerte.
    Te reconoce porque eres igual.”

    Conclusión del Archivo

    El Señor de Barovia no es el origen del dominio,
    pero se ha convertido en su ancla.

    Mientras permanezca,
    Barovia seguirá existiendo como un ciclo cerrado,
    una historia que se niega a avanzar
    y un recordatorio de que el mayor castigo
    no siempre es la muerte.

    Nota final, sellada:
    “Algunas prisiones se construyen desde dentro.”

  • Registro 4 — El Castillo que Observa

    Registro 4 — El Castillo que Observa

    Clasificación: Estructura anómala
    Procedencia: Archivos restringidos de Candlekeep
    Estado: Acceso limitado — observación pasiva

    “No fue construido para defenderse de invasores.
    Fue construido para que nadie quisiera (o pudiera) marcharse.”
    — Custodio Velathryn

    El Castillo Ravenloft no domina Barovia desde lo alto.
    La vigila.

    Su silueta es visible desde casi cualquier punto del valle,
    no por su altura, sino por una cualidad difícil de describir:
    la certeza constante de que está ahí, incluso cuando no se le mira.

    Los registros concuerdan en algo inquietante:
    la distancia hacia el castillo no es constante.
    Hay quienes afirman haber caminado horas sin acercarse,
    y otros que, tras un solo giro equivocado, se encontraron frente a sus puertas.

    Arquitectura cambiante

    Los planos antiguos no coinciden entre sí.
    Escaleras que conducen a habitaciones inexistentes.
    Puertas que aparecen solo después de haber sido buscadas durante días.
    Salones que cambian de tamaño dependiendo de quién los cruza.

    Los escribas sugieren que el castillo no se reorganiza al azar,
    sino que responde a estados emocionales específicos:
    culpa, miedo, deseo, resignación.

    Anotación marginal:
    “Ravenloft no confunde a los visitantes.
    Los expone.”

    Memoria incrustada

    Se han detectado ecos persistentes en los muros del castillo.
    No son apariciones ni espíritus tradicionales,
    sino recuerdos atrapados: instantes de ira, amor, traición y pérdida
    repetidos sin conciencia de sí mismos.

    Algunos exploradores aseguran haber escuchado conversaciones
    que terminan antes de comprenderse.
    Otros describen sensaciones ajenas:
    arrepentimiento por decisiones que nunca tomaron,
    dolor por pérdidas que no recuerdan haber sufrido.

    Nota del Custodio:
    “El castillo recuerda incluso cuando tú prefieres olvidar.”

    Función dentro del dominio

    Aunque muchos asumen que Ravenloft es la prisión del señor del valle,
    los registros más antiguos sugieren lo contrario.

    El castillo no encierra.
    Ancla.

    Es el punto fijo alrededor del cual Barovia existe.
    Sin él, el dominio perdería coherencia…
    o quizá se dispersaría en algo mucho peor.

    Se especula que Ravenloft fue diseñado —o modificado—
    para sostener una historia que se niega a concluir.

    Advertencia para exploradores

    Candlekeep no autoriza expediciones prolongadas al castillo.
    No por el peligro físico inmediato,
    sino por un fenómeno recurrente:

    Quienes permanecen demasiado tiempo dentro
    empiezan a justificar su presencia.
    A encontrar razones para quedarse.
    A aceptar que el castillo “los necesita”.

    Última anotación, escrita con mano temblorosa:
    “Ravenloft no te atrapa.
    Te convence.”

    Conclusión del Archivo

    El Castillo Ravenloft no debe ser considerado una fortaleza,
    ni una ruina, ni un simple símbolo del mal.

    Es un testigo consciente.
    Un lugar donde el Weave se tensa hasta el límite
    para mantener una tragedia contenida.

    Nota final:
    “Mientras el castillo permanezca en pie,
    la historia no podrá avanzar.”

  • Registro 3 — Barovia: Donde el Weave se Detiene

    Registro 3 — Barovia: Donde el Weave se Detiene

    Clasificación: Dominio anómalo
    Procedencia: Archivos marginales de Candlekeep
    Estado: Observación permanente

    “Algunos lugares no existen para ser visitados,
    sino solo para ser atravesados.”
    — Custodio anónimo

    Barovia no figura en los mapas más antiguos de Faërun.
    Tampoco en los más recientes.

    Aparece y desaparece entre registros, como si el Weave dudara de su propia decisión al permitirle existir.
    Los pocos textos que la mencionan no concuerdan en su ubicación exacta, solo en una constante inquietante:
    quien entra, rara vez vuelve. Y si vuelve, no es el mismo.

    Sobre la niebla

    Todos los relatos comienzan igual.
    Un camino que no figuraba antes.
    Una neblina espesa que no responde al viento.
    Y la sensación inequívoca de haber cruzado un umbral… sin recordar el momento exacto en que ocurrió.

    Los escribas coinciden en que la niebla de Barovia no es un fenómeno natural.
    No responde a conjuros conocidos, ni a invocaciones elementales.
    Actúa con intención.

    Anotación marginal:
    “La niebla no oculta el camino.
    Decide quién merece encontrarlo.”

    Un dominio sin tiempo

    A diferencia de otros planos o reinos aislados, Barovia presenta una irregularidad única:
    el tiempo no fluye.
    Se repite, se estanca, o simplemente observa.

    Los relojes fallan.
    Las heridas tardan demasiado en sanar… o lo hacen demasiado rápido.
    Las noches parecen recordar cosas que el día insiste en olvidar.

    Algunos estudiosos sugieren que Barovia no está separada del mundo,
    sino atada a él por una herida mal cerrada.

    Habitantes y ecos

    Los habitantes de Barovia muestran patrones de conducta extraños.
    Muchos repiten rutinas con precisión ritual.
    Otros parecen conscientes de algo que jamás verbalizan.

    Hay menciones recurrentes a:

    • una presencia dominante,

    • un castillo visible desde casi cualquier punto,

    • y la certeza compartida de que la esperanza es un recurso finito.

    Nota del Custodio:
    “No están presos por muros.
    Están presos por costumbre.”

    Importancia para el Weave

    Barovia es uno de los pocos lugares donde el Weave no se manifiesta con claridad.
    No está ausente.
    Pero tampoco responde como debería.

    Esto ha llevado a una hipótesis inquietante:
    Barovia no es un error del Weave…
    sino un intento de contención.

    Un lugar donde las historias demasiado peligrosas para el mundo fueron confinadas,
    para repetirse eternamente sin propagarse.

    Conclusión provisional

    Candlekeep no recomienda expediciones a Barovia.
    No por peligro inmediato, sino por algo peor:
    la posibilidad de que el lugar te acepte, y ya no te deje salir.

    Última anotación, escrita con letra distinta:
    “Todas las historias terminan o inician ahí,
    tarde o temprano.”

  • Registro 2 — Evereska: La Ciudad de los Secretos

    Registro 2 — Evereska: La Ciudad de los Secretos

    Clasificación: Registro cultural — revisión inconclusa
    Procedencia: Archivos abiertos de Candlekeep
    Estado: Activo, con anotaciones posteriores no autorizadas

    “Evereska es perfecta…
    siempre y cuando sepas dónde no mirar.”
    — Nota anónima, margen inferior

    Evereska ha sido descrita durante siglos como uno de los últimos refugios del ideal élfico:
    una ciudad oculta entre colinas, protegida por antiguos rituales,
    invisible para quienes no son bienvenidos y eterna para quienes pertenecen.

    Sus habitantes hablan de armonía, arte y vigilancia constante.
    Los visitantes —pocos y cuidadosamente seleccionados— regresan con relatos de jardines imposibles, arquitectura viva y una sensación persistente de estar siendo observados… no con hostilidad, sino con evaluación.

    Los registros oficiales concuerdan en algo:
    Evereska no es solo una ciudad. Es un filtro.

    Sobre sus leyendas

    Las canciones élficas narran que Evereska fue salvada más de una vez de la aniquilación total.
    Algunos textos afirman que su existencia misma depende de secretos demasiado peligrosos para ser revelados.

    Se habla de:

    • túneles antiguos que no figuran en ningún mapa,

    • salones cerrados incluso para los altos nobles,

    • y decisiones tomadas por voces que nunca se muestran en público.

    Anotación del Custodio:
    “Las leyendas de Evereska siempre terminan antes de explicar quién paga el precio.”

    Irregularidades en los registros

    En revisiones recientes, varios escribas han detectado inconsistencias inquietantes:

    • mercancías que entran y salen sin pasar por registros oficiales,

    • individuos expulsados de la ciudad cuya ausencia jamás es reconocida,

    • y rumores persistentes de un mercado oculto, accesible solo para quienes conocen las palabras correctas.

    Ningún documento oficial confirma estas actividades.
    Sin embargo, los márgenes de múltiples pergaminos contienen símbolos repetidos, marcas de tiza y referencias cruzadas a intermediarios sin rostro.

    Nota marginal, escrita con mano firme:
    “La perfección necesita mantenimiento.”

    Una presencia no registrada

    Existen referencias dispersas a una figura que ha pasado largos periodos en Evereska sin dejar huella administrativa.
    No aparece en censos, ni en listas de visitantes, ni en los anales de los guardianes.

    Aun así, su influencia es detectable:

    • conversaciones que cambian de rumbo tras su paso,

    • alianzas que se rompen sin explicación,

    • y secretos que parecen filtrarse justo a quien sabe escucharlos.

    Nunca se le describe de la misma forma dos veces.
    Algunos lo recuerdan como un artista bohemio.
    Otros, como un simple viajero.
    Un par de escribas lo mencionan como alguien que sonreía demasiado mientras hacía las preguntas correctas.

    Anotación no autorizada:
    “No mueve los hilos.
    Solo te convence de que siempre fueron tuyos.”

    Sombras entre los árboles

    Aunque Evereska presume independencia absoluta, hay símbolos que no pertenecen a su cultura.
    Marcas antiguas, discretas, asociadas históricamente a redes criminales que operan en múltiples reinos.

    Los escribas se niegan a escribir el nombre de dicha organización en este registro,
    pero concuerdan en que sus tentáculos llegan incluso a los lugares que se creen intocables.

    Advertencia archivística:
    “Cuando una ciudad afirma estar libre de corrupción,
    suele ser porque la corrupción aprendió a esconderse mejor.”

    Conclusión provisional

    Evereska sigue siendo uno de los mayores logros élficos de Faërun.
    También es, posiblemente, uno de sus mayores autoengaños.

    Mientras sus torres se alzan blancas e inmaculadas,
    algo se mueve bajo las raíces de sus bosques,
    observando, aprendiendo… esperando.

    Última nota, tinta distinta:
    “La ciudad no duerme.
    Pero alguien dentro de ella nunca cierra los ojos.”

  • Registro Descartado — El Dios que No Permanece

    Registro Descartado — El Dios que No Permanece

    Clasificación: No verificable
    Procedencia: Archivos Sellados de Candlekeep
    Estado: Descartado por inconsistencia temporal

    “Este registro fue encontrado en siete estanterías distintas.
    Cada copia estaba escrita con una caligrafía diferente.
    Ninguna coincidía en la fecha.”
    — Nota de Qhalen Jinn, Archivero Mayor de la Sección de Descarte

    Existen referencias a una deidad cuya naturaleza no puede fijarse en una sola era.
    Los escribas no concuerdan en su dominio exacto, solo en su relación directa con la sucesión de los instantes: el antes, el ahora y aquello que aún no debería existir.

    No posee un nombre único.
    Los textos lo nombran de formas distintas, muchas de ellas anacrónicas incluso para el periodo en que fueron escritas.
    Algunos nombres corresponden a lenguas aún no desarrolladas.
    Otros pertenecen a civilizaciones extintas, que nunca existieron… o incluso que aún no existen.

    Sus aspectos también varían:
    un anciano de mirada cansada,
    un ser encadenado a relojes rotos,
    una figura joven que envejece y rejuvenece al mismo tiempo, un ser con el rostro cubierto y ropas de materiales que aún son desconocidos.

    Los registros no concuerdan porque, según los márgenes, el sujeto nunca fue el mismo dos veces.

    Sobre sus seguidores

    Los textos mencionan individuos capaces de manipular sucesos sin recurrir a la magia tradicional.
    Sus prácticas no dependen del Weave, no responden a plegarias, ni a pactos, ni a fuerzas mentales conocidas.

    Tampoco dejan huella arcana.

    Los escribas anotan con inquietud que estos individuos extraen poder del tránsito mismo de los acontecimientos:
    del retraso de un segundo,
    del recuerdo de algo que aún no ha sucedido,
    de la insistencia de un momento en repetirse.

    Hoy en día, quienes manifiestan este conocimiento son escasos.
    Casi imposibles de rastrear.
    Suelen ocultarse como escribas, cronistas, astrónomos o ermitaños.
    Viven rodeados de calendarios, relojes defectuosos y pergaminos que corrigen constantemente.

    Nota marginal:
    “Nunca los encontrarás cuando los buscas.
    Siempre estuvieron ahí cuando no los necesitabas.”

    Hipótesis sobre su desaparición

    Algunos custodios sugieren que el problema no fue la deidad en sí, sino el deterioro del flujo que sostenía su existencia.
    Los textos más antiguos hablan de un momento en que el tiempo dejó de ser uniforme.

    A partir de ahí, surgen referencias contradictorias:
    una fuerza opuesta,
    una voluntad que no buscaba preservar el orden,
    sino fracturarlo, doblarlo, desatarlo.

    No se la nombra.
    No se la define.
    Solo se menciona como aquello que no debería haber surgido.

    Anotación tachada:
    “Cuando el tiempo se volvió inestable, algo empezó a moverse en su contra.
    No era un enemigo externo.
    Era un reflejo.”

    Se especula que este conflicto no pudo resolverse sin consecuencias.
    La desaparición de la deidad no fue un acto de guerra ni un exilio.
    Fue una incompatibilidad con la continuidad misma.

    Conclusión del Archivo

    Este registro fue descartado por no poder fijarse en una sola cronología.
    Cada intento de ordenarlo genera contradicciones adicionales.
    Los eventos asociados parecen reorganizarse al ser estudiados.

    El Concilio de Candlekeep recomienda no profundizar más en esta línea de investigación.
    El tiempo, a diferencia de otros dominios, observa de vuelta.

    Última nota, escrita con tinta que no coincide con la época:
    “Si estás leyendo esto,
    entonces ya ocurrió.”

  • Registro 1 — Los Dioses Ocultos de Faërun

    Registro 1 — Los Dioses Ocultos de Faërun

    (Extracto del Archivo Restringido de Candlekeep)

    “No todos los dioses desean ser recordados.
    Algunos sobreviven únicamente porque han sido olvidados.”
    — Advertencia del Alto Custodio Elithyr Vaël

    Los panteones de Faërun han cambiado a lo largo de las eras.
    Algunos dioses han caído. Otros han sido reemplazados.
    Y unos pocos… se han ocultado deliberadamente del registro mortal.

    Este documento no pretende ser un compendio completo.
    Es, más bien, una lista de advertencias: deidades cuya influencia persiste aun cuando sus templos han caído en ruinas, y cuyos nombres todavía resuenan en el Weave, aunque rara vez se pronuncien en voz alta.

    Corellon Larethian

    Estado: Activo | Observador distante

    Los registros coinciden en que Corellon rara vez interviene de forma directa.
    Su influencia se manifiesta a través de campeones, artistas de la guerra, y aquellos que combinan espada y propósito con gracia ritual.

    Los escribas notan un patrón inquietante:
    Corellon no elige a quienes buscan su favor, sino a quienes actúan sin esperar recompensa.
    Sus enviados suelen aparecer antes de que el mundo los reconozca como héroes.

    Nota marginal:
    “El dios no guía el camino.
    Solo observa quién se atreve a caminarlo.”

    Mystra (Midnight)

    Estado: Restaurada | Vigilancia constante del Weave

    Tras los cataclismos que fracturaron la magia misma, Mystra ya no es únicamente una diosa:
    es la guardiana consciente de una herida.

    Los registros modernos describen una deidad más cautelosa, menos distante, pero profundamente marcada por el conocimiento de lo frágil que es la realidad.
    Se cree que Mystra es consciente de anomalías que los mortales aún no perciben.

    Advertencia arcana:
    “Cuando Mystra guarda silencio, no es por indiferencia,
    sino porque está conteniendo algo.”

    Helm

    Estado: Activo | Juramento eterno

    Helm permanece inmutable donde otros dioses han cambiado.
    Representa la vigilancia absoluta, el deber sin gloria y la protección incluso cuando no hay agradecimiento.

    Los textos indican que Helm no perdona la negligencia, ni siquiera en sus propios campeones.
    Aquellos que portan su símbolo suelen cargar con destinos de sacrificio silencioso.

    Anotación del Custodio:
    “Helm no observa el mundo.
    Lo guarda… incluso de sí mismo.”

    La Reina Cuervo (Raven Queen)

    Estado: Activa | Dominio parcial de la Muerte

    Aunque no originaria de Faërun, su influencia se ha filtrado en los márgenes del plano mortal.
    Los registros la describen como una entidad obsesionada con los destinos truncados, las muertes injustas y los recuerdos que se niegan a desaparecer.

    Sus clérigos y agentes rara vez forman templos.
    Prefieren actuar como guardianes del tránsito, asegurando que las almas lleguen a donde deben…
    o que no regresen cuando no les corresponde.

    Nota sellada:
    “La Reina Cuervo no teme al olvido.
    Teme aquello que insiste en ser recordado.”

    Mask

    Estado: Activo | Presencia fragmentada

    Mask nunca desapareció.
    Simplemente aprendió a no ser encontrado.

    Los archivos indican que su culto se fragmentó en células pequeñas, casi imposibles de rastrear.
    Espías, ladrones, informantes y figuras políticas han invocado su nombre en secreto durante siglos.

    Mask no ofrece poder.
    Ofrece oportunidad.

    Advertencia política:
    “Si un secreto existe, Mask ya lo conoce.
    Si no existe… probablemente lo inventará.”

    Tiamat

    Estado: Desconocido | Presumiblemente exiliada

    Los registros sobre Tiamat son escasos, contradictorios y, en algunos casos, deliberadamente destruidos.
    Se cree que fue exiliada hace siglos, arrojada fuera del alcance de Faërun y del Astral Sea.

    No existen templos activos confirmados.
    Los pocos cultos registrados operan sin jerarquía clara, sin clérigos reconocidos y sin señales visibles de intervención divina.

    Y, sin embargo…

    Los escribas coinciden en un punto inquietante:
    el Weave aún reacciona cuando su nombre es pronunciado.

    Última anotación, tinta diferente:
    “Los dioses verdaderamente muertos no provocan eco alguno.”

    Conclusión del Archivo

    Este registro permanece incompleto por orden directa del Concilio de Candlekeep.
    Se sospecha que profundizar más en estas deidades podría atraer atención no deseada, tanto divina como mortal.

    El Weave recuerda.
    Incluso aquello que los dioses preferirían dejar atrás.

  • Registro 0 – Diario de Ämroth Anarion

    Registro 0 – Diario de Ämroth Anarion

    (Fragmento recuperado de una libreta sellada con la insignia de Corellon)

    Día 24 del mes de Eleasis
    Waterdeep, aún humeante tras la batalla.

    Hoy me llamaron “héroe”.
    No sé si lo soy, o si solo tuve el suficiente instinto —o estupidez— para no huir.

    El dragón nos sobrepasaba en todo.
    Su aliento envenenado había reducido a la mitad de mi grupo, y cada rugido hacía temblar los cimientos del puerto.
    Vi el miedo en los ojos de mis compañeros, y no pensé: simplemente corrí.

    No recuerdo los detalles con claridad.
    Recuerdo la sangre resbalando por sus fauces, la presión del aire cuando intentó tragarme vivo,
    y el instante en que mis dedos encontraron un punto entre sus escamas, cerca del ojo.

    Allí hundí mi espada.
    Sentí cómo el acero atravesaba carne, hueso, y finalmente, silencio.

    La bestia cayó sin un rugido final.
    Solo un golpe seco contra la tierra, seguido por el murmullo de un pueblo que no entendía si acababan de sobrevivir o despertar.

    El veneno recorrió mi brazo izquierdo hasta el hombro antes de que el clérigo más cercano pudiera atenderme.
    Aún conservo las cicatrices: negras, frías, como recordatorio de lo que hice… o de lo que dejé atrás en ese momento.

    Dicen que el Sabio Carrick Illiathor estaba entre la multitud.
    Que me observó con la calma de quien mira un evento predicho hace siglos.

    Esa misma noche, mandó a buscarme.

    No habló de gloria, ni de fama, ni de poder.
    Solo dijo que había “visto algo en mí”.

    No entiendo del todo qué quiso decir, pero a veces, cuando me duelen las cicatrices y cierro los ojos, juro escuchar una voz lejana —como el viento a través de los árboles de Myth Drannor— susurrando un nombre que aún no reconozco del todo.

    Corellon.

    Ä. Anarion

    Notas del Custodio de Candlekeep:

    Este fragmento es uno de los más antiguos que se conservan antes de las Crónicas de Faërun.
    Aunque algunos eruditos cuestionan su autenticidad, las descripciones coinciden con los relatos contemporáneos de la “Batalla del Puerto de Waterdeep”, donde un joven medio elfo sin título abatió a un dragón de ácido en pleno vuelo.

    Se considera que este evento marcó el inicio de la conexión entre Ämroth Anarion y Corellon Larethian, así como la atención del Sabio Carrick Illiathor —quien, años después, sería mentor del héroe en las artes divinas.

    El brazo izquierdo de Ämroth, según los registros oficiales, nunca volvió a sanar por completo.

  • Fecha de lanzamiento: Legends of Faërun: The Undying King Part 1 – Cursed Lands

    Me complace presentar el primer anuncio oficial de este proyecto: La publicación de nuestra primera novela, titulada Legends of Faërun: Cursed Lands, la Parte 1 del arco titulado The Undying King

    Legends of Faërun es la primera Saga de nuestro universo, del género High Fantasy/Medieval, basada en la cosmología de Dungeons & Dragons, con historias de nuestra propia autoría.

    Se lanzará oficialmente el 3 de febrero de 2026, totalmente gratis. Pronto compartiremos más información relevante al respecto.

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