Registro Descartado — El Dios que No Permanece

Clasificación: No verificable
Procedencia: Archivos Sellados de Candlekeep
Estado: Descartado por inconsistencia temporal

“Este registro fue encontrado en siete estanterías distintas.
Cada copia estaba escrita con una caligrafía diferente.
Ninguna coincidía en la fecha.”
— Nota de Qhalen Jinn, Archivero Mayor de la Sección de Descarte

Existen referencias a una deidad cuya naturaleza no puede fijarse en una sola era.
Los escribas no concuerdan en su dominio exacto, solo en su relación directa con la sucesión de los instantes: el antes, el ahora y aquello que aún no debería existir.

No posee un nombre único.
Los textos lo nombran de formas distintas, muchas de ellas anacrónicas incluso para el periodo en que fueron escritas.
Algunos nombres corresponden a lenguas aún no desarrolladas.
Otros pertenecen a civilizaciones extintas, que nunca existieron… o incluso que aún no existen.

Sus aspectos también varían:
un anciano de mirada cansada,
un ser encadenado a relojes rotos,
una figura joven que envejece y rejuvenece al mismo tiempo, un ser con el rostro cubierto y ropas de materiales que aún son desconocidos.

Los registros no concuerdan porque, según los márgenes, el sujeto nunca fue el mismo dos veces.

Sobre sus seguidores

Los textos mencionan individuos capaces de manipular sucesos sin recurrir a la magia tradicional.
Sus prácticas no dependen del Weave, no responden a plegarias, ni a pactos, ni a fuerzas mentales conocidas.

Tampoco dejan huella arcana.

Los escribas anotan con inquietud que estos individuos extraen poder del tránsito mismo de los acontecimientos:
del retraso de un segundo,
del recuerdo de algo que aún no ha sucedido,
de la insistencia de un momento en repetirse.

Hoy en día, quienes manifiestan este conocimiento son escasos.
Casi imposibles de rastrear.
Suelen ocultarse como escribas, cronistas, astrónomos o ermitaños.
Viven rodeados de calendarios, relojes defectuosos y pergaminos que corrigen constantemente.

Nota marginal:
“Nunca los encontrarás cuando los buscas.
Siempre estuvieron ahí cuando no los necesitabas.”

Hipótesis sobre su desaparición

Algunos custodios sugieren que el problema no fue la deidad en sí, sino el deterioro del flujo que sostenía su existencia.
Los textos más antiguos hablan de un momento en que el tiempo dejó de ser uniforme.

A partir de ahí, surgen referencias contradictorias:
una fuerza opuesta,
una voluntad que no buscaba preservar el orden,
sino fracturarlo, doblarlo, desatarlo.

No se la nombra.
No se la define.
Solo se menciona como aquello que no debería haber surgido.

Anotación tachada:
“Cuando el tiempo se volvió inestable, algo empezó a moverse en su contra.
No era un enemigo externo.
Era un reflejo.”

Se especula que este conflicto no pudo resolverse sin consecuencias.
La desaparición de la deidad no fue un acto de guerra ni un exilio.
Fue una incompatibilidad con la continuidad misma.

Conclusión del Archivo

Este registro fue descartado por no poder fijarse en una sola cronología.
Cada intento de ordenarlo genera contradicciones adicionales.
Los eventos asociados parecen reorganizarse al ser estudiados.

El Concilio de Candlekeep recomienda no profundizar más en esta línea de investigación.
El tiempo, a diferencia de otros dominios, observa de vuelta.

Última nota, escrita con tinta que no coincide con la época:
“Si estás leyendo esto,
entonces ya ocurrió.”

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