Registro 0 – Diario de Ämroth Anarion

(Fragmento recuperado de una libreta sellada con la insignia de Corellon)

Día 24 del mes de Eleasis
Waterdeep, aún humeante tras la batalla.

Hoy me llamaron “héroe”.
No sé si lo soy, o si solo tuve el suficiente instinto —o estupidez— para no huir.

El dragón nos sobrepasaba en todo.
Su aliento envenenado había reducido a la mitad de mi grupo, y cada rugido hacía temblar los cimientos del puerto.
Vi el miedo en los ojos de mis compañeros, y no pensé: simplemente corrí.

No recuerdo los detalles con claridad.
Recuerdo la sangre resbalando por sus fauces, la presión del aire cuando intentó tragarme vivo,
y el instante en que mis dedos encontraron un punto entre sus escamas, cerca del ojo.

Allí hundí mi espada.
Sentí cómo el acero atravesaba carne, hueso, y finalmente, silencio.

La bestia cayó sin un rugido final.
Solo un golpe seco contra la tierra, seguido por el murmullo de un pueblo que no entendía si acababan de sobrevivir o despertar.

El veneno recorrió mi brazo izquierdo hasta el hombro antes de que el clérigo más cercano pudiera atenderme.
Aún conservo las cicatrices: negras, frías, como recordatorio de lo que hice… o de lo que dejé atrás en ese momento.

Dicen que el Sabio Carrick Illiathor estaba entre la multitud.
Que me observó con la calma de quien mira un evento predicho hace siglos.

Esa misma noche, mandó a buscarme.

No habló de gloria, ni de fama, ni de poder.
Solo dijo que había “visto algo en mí”.

No entiendo del todo qué quiso decir, pero a veces, cuando me duelen las cicatrices y cierro los ojos, juro escuchar una voz lejana —como el viento a través de los árboles de Myth Drannor— susurrando un nombre que aún no reconozco del todo.

Corellon.

Ä. Anarion

Notas del Custodio de Candlekeep:

Este fragmento es uno de los más antiguos que se conservan antes de las Crónicas de Faërun.
Aunque algunos eruditos cuestionan su autenticidad, las descripciones coinciden con los relatos contemporáneos de la “Batalla del Puerto de Waterdeep”, donde un joven medio elfo sin título abatió a un dragón de ácido en pleno vuelo.

Se considera que este evento marcó el inicio de la conexión entre Ämroth Anarion y Corellon Larethian, así como la atención del Sabio Carrick Illiathor —quien, años después, sería mentor del héroe en las artes divinas.

El brazo izquierdo de Ämroth, según los registros oficiales, nunca volvió a sanar por completo.

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